AUTÓNOMOS EN EXTINCIÓN
Los trabajadores autónomos que aún se mantienen a flote suponen más del 14% de la población activa de España. Quedan tres millones trescientos mil ejemplares de esta valiosa especie que parece destinada a la extinción. La mitad de ellos dan empleo a más de tres millones de personas. Los autónomos españoles gritan al cielo sus graves dolencias económicas; pero el cielo tiene las orejas sordas, si es que en verdad tiene orejas. Los bancos, diplomados en la actual crisis, no les conceden créditos. El gobierno parece no verse capacitado para escucharlos y ayudarlos: carece del metro kilométrico, valga la redundancia, para tomar siquiera las medidas imprescindibles que auxilien a tan sufriente colectivo. Por eso los autónomos quieren manifestarse y protestar abiertamente contra la sordera gubernamental, sí es que de sordera de trata y no de apatía. Decenas de miles de millones de euros se mudan de las arcas nacionales a las de los bancos, cuyo fondo no alcanza la vista.